EL NAUFRAGIO DE UN MARINO CONSTITUCIONALISTA


Para un marino, nada puede ser más terrible que un naufragio.
Así, resulta fácil comprender todo el sentimiento que contiene “Naufragio”, el relato testimonial que nos entrega Carlos Tortín García, uno de los tantos marinos que en 1973 denunciaron y se manifestaron contra la conspiración golpista en el seno de la Armada y que, por emplear aún un término marino, quedaron a la deriva, abandonados por el poder político.
A fines de junio de 1973, luego de la fallida tentativa de golpe de Estado conocida como “El Tanquetazo”, marineros y suboficiales de la Armada, que organizaban acciones contra el complot que estaban preparando los altos mandos contra el gobierno de Salvador Allende, fueron detenidos por la propia institución, bajo acusación de sedición y perseguidos y torturados.
Desde los recintos de detención en Valparaíso y Talcahuano donde estaba recluídos y torturados por la oficialidad, los que habrían de ser conocidos como los “Marinos Constitucionalistas” enviaron una carta pública a las autoridades civiles y al pueblo de Chile.
“Nosotros los marinos, antigolpistas de tropa, buscamos por todos los medios comunicarle al pueblo y al Gobierno de este golpe de Estado que planificaba la oficialidad golpista de la Armada. Para nosotros era vital evitar esa gran masacre contra el pueblo, que estaba ya planificada”, señalaban en la misiva.
Y concluían expresando: “Si defender al Gobierno, la Constitución, la legalidad, el pueblo, es un delito, y, al contrario, derrocar al Gobierno, atropellar la ley y terminar con la vida de miles de seres humanos, eso es legal. ¡Que contesten los trabajadores!”.
Como es fácil imaginar, al instaurarse la Dictadura militar, los marinos que ya se encontraban en poder de los golpistas sufrieron con creces la barbarie desatada.
Al término formal de la Dictadura y a partir de 1990, se reagruparon en una asociación para reivindicar su lucha y para ser reconocidos como exonerados de las Fuerzas Armadas.
La respuesta que recibieron en 2006 de parte de Carolina Echeverría, la entonces sub secretaria de Marina en el primer gobierno de Michelle Bachelet, no es más que un botón de muestra de lo que ha sido la respuesta de las autoridades sucesivas a la Dictadura, a estos hombres que jugaron el todo por el todo y en primera línea en defensa de la democracia.
Según Víctor López, uno de los líderes de este movimiento, Carolina Echeverría los llamó en momentos en que ya casi había logrado el reconocimiento como exonerados y les propuso la posibilidad de ser reintegrados a las Fuerzas Armadas a condición que retiraran las querellas que habían interpuesto contra sus torturadores …
Todo esto que es la historia formal y extensamente detallada por el historiador Jorge Magasisch en su libro “Los que dijeron no”, nos la entrega ahora Carlos Tortín García con toda la pasión y el sentimiento del que la vivió y la sufrió y sigue sufriendo en carne propia, cumpliendo aún una condena de extrañamiento de 40 años, exiliado en Bélgica después de los tres pasados en una cárcel en Chile.
En la presentación de su libro en París, García nos mostró la imagen que, lejos de ser la de alguien amargado y derrotado siendo aún víctima de una injusticia, sigue de pie y luchando orgulloso de haber sobrevivido y de ser testigo contra el olvido y la indiferencia cómplices.
Sobreviviente de un naufragio, como todo hombre de mar, recuerda con buena dosis de nostalgia y ternura las relaciones con sus camaradas y compañeros de los cuales hizo propio y oficial el cariñoso sobrenombre que le dieron cuando ingresó a la Escuela de Grumetes: “Tortín”, por ser originario de la región de Curicó y sus famosas tortas.
“Naufragio”. Carlos Tortín García. Edición catálogo
“Los que dijeron No”. Dr Jorge Magasisch (Ediciones LOM 2008)
Para saber más de la historia de los Marinos Constitucionalista,ver el sitio : https://www.marineros-constitucionalistas-chile.com/
Presentación organizada por la Asociación de Ex-Prisioneros Políticos Chilenos en Francia, el 5 de enero de 2023, en la Maison de l’Amérique Latine en París.
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