¿QUÉ HARÍAMOS SI TUVIÉSEMOS UNA PELÍCULA FILMADA, POR EJEMPLO, DURANTE LA BATALLA DE MAIPÚ O LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO?

Foto publicada por The Clinic
Hagamos un esfuerzo mental e imaginemos que (es un ejemplo), en tiempos de la primera Junta Nacional de gobierno o de la batalla de Maipú, hubiese existido el cine y sobre esos acontecimientos históricos como de otros, existiesen horas de filmación en bobinas que están en algún lugar esperando ser editadas y sobre todo protegidas del deterioro natural.
Por supuesto es sólo un ejercicio mental y el inmensurable valor histórico que, de existir, tendrían esos documentos, provocarían sin lugar a dudas la movilización y el despliegue de todos los esfuerzos para guardarlos, protegerlos, editarlos y darlos a conocer al más amplio público nacional e internacional.
En lo real y concreto, hay toda una etapa en la historia de Chile, a la que sin duda la perspectiva del tiempo dará su justo y merecido valor, iniciado desde el mismo golpe de Estado, momento que ahora, muchos tratan de ocultar, borrar o ignorar.
Es el momento de la Resistencia que comienza en el mismo palacio de La Moneda.
Espontánea, mal organizada, pobremente armada en los primeros días, reorganizando y tratando de sobrevivir hasta los años 1980, enfrentando a la represión no sólo policial y militar sino sobre todo económica, van apareciendo estructuras sociales, sindicales, vecinales, deportivas, estudiantiles, todas formas nuevas y disimuladas de resistencia.
Esta dinámica tiene un hito de primera importancia en mayo de 1983, con una huelga general, primera acción de masas de desafío a la Dictadura.
Desde entonces, a las organizaciones del tipo antes señalado se agrega otras, de carácter armado y militar que, si bien no consiguen los grandes objetivos fijados como fue matar a Pinochet o internar armas para implementar la lucha armada, mantienen la tensión e impiden que la Dictadura obtenga las inversiones internacionales para implementar su proyecto económico.
A pesar de la desmovilización que significó el “Acuerdo de transición hacia la democracia”, la conciencia colectiva de que el modelo social y económico de la Dictadura no sólo se mantiene sino se afianza durante los gobiernos que la remplazan, va generar todos los movimientos sociales de los 30 años siguiente y que culminarán (por el momento) en la revuelta de octubre de 2019.
Pues bien, de toda esta trascendental etapa de la historia de Chile, SÍ hay una gran cantidad de material fílmico que sólo está esperando ser protegido, editado, organizado y puesto a conocimiento como patrimonio nacional y de la Humanidad.
Pablo Salas, trabajó como camarógrafo y realizador de documentales para el noticiario Teleanálisis, medio informativo fundamental durante los años de la Dictadura.
Por su valentía para situarse en las situaciones más difíciles y arriesgadas, sólo armado de su cámara, pasó a ser conocido como el “camarógrafo de las protestas” o, como lo llamaban sus colegas, el “camarógrafo espectacular del reporteo en la calle, de lejos el mejor de Chile” o, simplemente, “el Suicida”.
De esa época que comienza en 1983 y que describíamos más arriba, Pablo Salas y su cámara son los grandes testigos y un buen número de las secuencias captadas en esos años difíciles, incluídas en diversas películas como “Andrés de la Victoria”, sobre el asesinato por Carabineros del sacerdote francés André Jarlan o, “En nombre de Dios” y “El caso Pinochet” de Patricio Guzmán.
En este contexto, Salas realizó decenas de filmaciones por encargo de la televisión italiana RAI, la española TVE o la alemana ARD y para canales australianos, austriaco y estadounidenses, además de materiales para otras tantas televisiones chilenas y extranjeras.
Pablo Salas estuvo en París el 10 de enero recién pasado.
En un encuentro organizado por la Asociación de ex prisioneros políticos chilenos en Francia (AEXPPCH), hizo un detallado relato audio visual de su trayectoria profesional, con buen número de las filmaciones que hizo en Chile, durante los más duros momentos de la Dictadura y con las consecuentemente heroicas acciones de resistencia de familiares de desaparecidos, estudiantes o pobladores.
No obstante, lo más importante que entregó Pablo Salas fue el conocimiento de la existencia de un fondo documental de más de 1.500 horas de filmación, hechas por él durante los periodos ante señalados y que él pone a disposición para que sea editado y sobre todo, protegido como un verdadero tesoro testimonial histórico.
Como ha quedado comprobado, en Chile, hay múltiples sectores interesados en borrar la memoria historia de los cincuenta últimos años.
Unos, porque esa memoria es la acusación permanente a los que fueron cómplices, instigadores e incluso autores de los crímenes contra la Humanidad, cometidos desde el tiempo de la Dictadura.
Para otros, porque esa historia y esa memoria de resistencia les echa en cara el “pragmatismo” la “renovación”, el “reciclaje” y la Concertación con la que se acomodaron con la felonía y la traición de los que habían sido sus propios verdugos.
En este año, en que se cumplen 50 años del golpe militar y del heroico inicio de la resistencia por el presidente Salvador Allende, aparece entonces como una tarea esencial, el rescate, la edición y preparación de ese tesoro de memoria, como ejemplos e inspiración de todas las luchas que quedan por enfrentar.
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