Chile

LA DERECHA CHILENA EN LA VIA DEL GOLPE “SOFT” FRENTE A UN GOBIERNO CON LOS PANTALONES ABAJO

Fiel a sus más arraigadas tradiciones golpistas, la derecha chilena representada por la coalición Chile Vamos manifestó claramente, a mediados del mes de enero, sus intenciones de destituir al presidente Boric mediante el mecanismo de una acusación constitucional o, al menos, dejarlo totalmente paralizado en su acción de gobierno.
Y como los pretextos nunca le faltan para invocar las leyes y la democracia, sobre todo cuando les conviene (sino se las pasan por la cavidad entre los glúteos), ahora se lanzaron en picada, aprovechando la indiscutible vocación de Boric y su gobierno de meter las patas, como ocurrió con la decisión de este de otorgar un cierto número de indultos a presos de la revuelta y a un ex frentista.
Después de muchas vacilaciones, reculadas, que sí y que no, saltos y pedos, el gordito de La Moneda se había decidido por fin a hacer uso de la facultad que le otorga la ley en tanto Jefe del Estado, de proceder al indulto de personas encanadas por sentencia judicial.
Indultos, claro, pero no muchos. Unos cuantos para calmar a las familias y defensores de los presos, para que se dejen de andar gritando por el mundo que en Chile hay prisioneros políticos, pero tampoco no muchos, no vaya a ser que se enojen en la vereda del frente.
La ocasión era demasiado hermosa para dejar pasar la oportunidad, una vez más, de “pegarse un super condoro” en cuestiones tan elementales como la redacción del decreto de indulto y los fundamentos legales en los que se apoya.
Como si esto fuese poco, Boric, que ya está batiendo récord en lo que se refiere los condoros, se fue a meter en las patas de los caballos de la Corte Suprema, comentando una decisión, en lo referente al caso del ex frentista Jorge Mateluna, lo que le valió la acusación de injerencia en tanto Ejecutivo, en las decisiones de otro poder del Estado.
Entre paréntesis, si hubiese que establecer un “Manual del perfecto montaje policial y judicial”, el caso Mateluna sería un caso de escuela, por todas las irregularidades que contiene.
Si de hablar de una evidencia se trata, hay maneras y maneras de expresar esta, es cuestión de estilo, de tacto y de elegancia para evitar las penas del infierno y en este caso del máximo tribunal de la República, concentrado y cara visible de todo lo que es la incorrupta, ejemplo de probidad, imparcial, igualitaria e inmaculada Justicia chilena.
Tales ocasiones, presentadas en una bandeja de plata por el gobierno, evidentemente no podían ser desperdiciadas por la Derecha al acecho que si perder tiempo, a través del jefe de los diputados de Renovación Nacional, Andrés Longton, anunció inmediatamente la posibilidad de presentar una acusación constitucional contra el presidente Gabriel Boric.
Pero, generoso y magnánimo, este Longton agregó que si el Mandatario revoca el beneficio (del indulto), la acción no se presentará, posición reiterada después por otros voceros de RN.
Esto, que en buen castellano se denomina con una palabra muy fea como es “chantaje”, dejó impávido al equipo de gobierno que, en lugar de reaccionar airadamente ante tal actitud y contraatacar, comenzó a dar explicaciones y poco menos que a pedir disculpas.
Iniciando la bajada de pantalones, la portavoz del gobierno, la bella Camila, encontró, seguramente en el diccionario, una nueva palabra para llamar las metidas de pata, hablando de “desprolijidades”, alegando que “Si el Presidente hubiera tenido todos los elementos a la vista, la situación hubiese sido distinta”.
Y para dar muestra de su buena fe y de su intención de nunca más pecar, el gobierno, a través de la ministra del Interior, la inefable Carolina Tohá, prometió no habría nuevos indultos, al tiempo que en la misma bandeja de plata de antes, le ofrecía a la derecha la cabeza de la ahora ex ministra de la Justicia Marcela Ríos que así debió jugar el papel de válvula de seguridad.
La posibilidad de una acusación constitucional y la consecuente destitución del Presidente de la República necesita la aprobación de una mayoría simple entre los 155 diputados, para luego pasar al Senado donde debe ser ratificada por 29 de los 50 parlamentarios de esta cámara.
La Derecha y la Extrema derecha cuentan con mayoría en la Cámara de Diputados y Diputadas y por lo menos 25 votos en el Senado.
¿Se habrá enterado de lo que ocurrió en el Perú?

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