Internacional China – USA

EN VÍAS DE UNA NUEVA GUERRA FRÍA ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA

Portaviones norteamericano navegando al Este de las costa de Corea del Norte bajo la presidencia de Donald Trump

La prensa occidental multiplica los reportajes y los artículos sobre la potencia militar china, la que estaría en pleno desarrollo, y que sería capaz de sobrepasar la de Estados Unidos.

Toda esta propaganda no deja de recordar aquella que era difundida antes de invasión de Irak en 2003, diciendo que los ejércitos de Saddam Hussein constituían la cuarta potencia militar del mundo y una amenaza para toda la Humanidad. A esto se agregaba otra afirmación bien vehiculada por los medios de información de la época, cual era a posesión de armas de destrucción masiva.

Una vez las tropas iraquíes vencidas fácilmente, quedó demostrado que todo esto era totalmente falso. Las armas de destrucción masiva existieron solamente en la mente de los que las imaginaron con el fin de justificar la agresión  y terminar con un régimen que ya no les convenía.

Sobre esta premisa, se puede pensar que se trata de preparar la opinión pública a una eventual confrontación a gran escala, presentando a China como el agresor potencial frente al Occidente  »democrático » situado en posición de defensa.

De acuerdo a las informaciones de los medios especializados, las fuerzas armadas chinas están lejos de la imagen que la prensa occidental quiere darles.

Según datos relativos al número de efectivos, consignados a partir de diversas fuente por la revista francesa “Navires et Histoire”, China contaría con unos dos millones de hombres, contra un millón trescientos cincuenta mil para los Estados Unidos.

En lo referido al presupuesto militar, el de Estados Unidos, con casi ochocientos mil millones de dólares, es tres veces superior al de la China.

En cuanto a la aviación, Estados Unidos disponen de trece mil aviones, entre los cuales, los más modernos del mundo. China dispone de dos mil quinientos aparatos, pero con tecnología inferior.

La potencia naval china constaría con alrededor de trecientos sesenta unidades, efectivo superior a las doscientas noventa embarcaciones norteamericanas, pero de construcción más reciente y con tecnología más avanzada.

En cuanto a portaviones, China posee solamente dos que son modernos, pero propulsados por turbinas a petróleo, por lo tanto, con autonomía limitada. En cambio, los norteamericanos son once, todos a energía nuclear, sin problemas de autonomía. Una parte de ellos navega permanentemente en diferentes mares del mundo, embarcando varias centenas de aviones de diferentes tipos, incluyendo aquellos capaces de transportar armas nucleares.

De estos once portaviones, por lo menos cuatro se encuentran navegando en el mar Mediterráneo, océano Indico, dos en el océano Pacífico. Los otros se encuentran en mantención o dirigiéndose a zonas llamadas de  »operaciones ».

Finalmente, en cuanto a armas nucleares, Estados Unidos posee el segundo arsenal en el mundo, después del de Rusia, con cinco mil ochocientas cabezas nucleares, entre las cuales mil cuatrocientas, listas a ser lanzadas. China ocupa el cuarto lugar, tras la Francia, con alrededor mil de estas armas.

A todos estos elementos deben agregarse las ochocientas bases militares, ya operacionales, que Estados Unidos  posee a través del mundo con doscientos mil hombres, más sus aliados potenciales como Australia, Japón, Gran Bretaña, Francia y otros países.

China posee una sola base, en Yibuti.

China afirma querer tener una fuerza de combate moderna en los seis próximos años. Pero dificilmente, en tan poco tiempo, ella podrá superar tantos obstáculos tecnológicos y financieros para llegar al nivel de Estados Unidos, país que tiene como objetivo conservar estas dos ventajas.

Su capacidad financiera se ha manifestado claramente en 2022 con la ayuda militar a Ucrania estimada en casi dieciocho mil millones de dólares.

La China es una potencia que dispone de un Estado suficientemente fuerte que le permite poder desarrollarse económicamente e industrialmente con una relativa. Pero en ciertos aspectos, como el de la aviación, China depende aún del apoyo tecnológico de Rusia.

Anteriormente, y desde los años setenta, las relaciones entre Washington y Pekín habían mejorando notablemente desde el encuentro entre Nixon y Mao Tsetung. hasta que China recomienza a reivindicar nuevamente, en 2015, la integración de Taiwan (ex-Formosa) a la República Popular, y esto, por todos los medios, lo que incluye su posible invasión. En este contexto, las violaciones del espacio aéreo taiwanés son frecuentes.
A esto, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, entre otros, responden con una presencia naval permanente en la región e incluso con incursiones esporádicas en aguas territoriales chinas.

Lo que hoy es una guerra económica entre China y las potencias occidentales puede transformarse, en algunos años más, en confrontación militar. En esta perspectiva, China aparece buscando igualar la capacidad militar de Estados Unidos hacia el año 2030.
Por su parte, Washington trata de alinear nuevos aliados entre los cuales figura India, teniendo en cuenta que esta ha  tenido problemas limítrofes con China. No obstante, hasta el momento, Nueva Delhi ha persistido en mantener una posición neutral.

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