EL IMPERIALISMO: ESO DE LO QUE MUCHOS HABLAN, PERO QUE POCOS PODRÍAN EXPLICAR DE QUÉ SE TRATA
por Claudio JEDLICKI

La noción de imperialismo tan fácilmente utilizada para dar cuenta de la opresión de un país por otro, requiere ser revisitada. Lo hacemos aquí a sabiendas que nos atacamos a un concepto casi intocable en el campo del cual nos reclamamos.
Comencemos por interrogarnos sobre los origines del concepto para los marxistas.
Cuando El “Pelao”Lenin escribió su ensayo “El imperialismo, fase superior del capitalismo”(1916), se inspiró fundamentalmente en los escritos de John Atkinson Hobson(1858/1940), social demócrata, laborista inglés, particularmente crítico respecto al imperialismo inglés.
Para Lenin el imperialismo surge del alto desarrollo del capitalismo que concentra el capital en algunas pocas grandes empresas o monopolios. La fusión de empresas industriales y bancos confluye a la formación del capital financiero y a su hegemonía.
La exportación creciente de capitales se manifiesta entre otros en la internacionalización de los monopolios que devienen firmas multinacionales con la creación de sucursales o filiales en diferentes partes del mundo.
El imperialismo financiero viene a substituirse a la repartición territorial del planeta entre grandes potencias o imperialismo colonial.
Sin embargo, la lógica de ambos la constituye la sobre acumulación de capital gracias a la concentración industrial y la disminución de la competencia que genera ganancias crecientes para los capitalistas y el estancamiento de los ingresos para el resto de la población.
Aparece así una contradicción propia al desarrollo del capitalismo que consiste en la aparición de frenos a su expansión interna por el estancamiento del poder de compra con el surgimiento de los monopolios.
La exportación de capital, es decir la necesidad de invertir más allá de las fronteras, surge entonces como una manera de sobrepasar esta contradicción fundamental del sistema capitalista que viene a frenar su desarrollo cuando se llega a la etapa de los monopolios.
El problema es que este razonamiento está basado sobre estadísticas que fueron mal interpretadas.
Con los mismos datos de Hobson y Lenin (y otras fuentes) se puede deducir que los principales imperios del siglo XIX y comienzos del XX, Gran Bretaña y en menor medida Francia, y enseguida Alemania, dado que el monto de las inversiones exteriores de los EEUU hasta entonces era insignificante, no eran exportadores de capitales, sino importadores.
Los datos disponibles para aquella época, 1870 a 1914, solo indicaban el monto de las inversiones extranjeras de los países inversores y no tenían cuenta de la repatriación de ganancias para remunerar los inversionistas. Todo aumento fue considerado como un incremento del capital exportado.
Sin embargo, un simple razonamiento basado en un supuesto de rentabilidad anual de 4 o 5% arroja una realidad totalmente distinta. Las ganancias así estimadas compensaban con creces el aumento del valor de las nuevas exportaciones de capital, de manera tal, que el resultado neto, hacia que los países inversores fuesen importadores netos de capital y no exportadores.
Así se derrumba totalmente la tesis de la expoliación en capital de los países receptores de las inversiones.
¿Quiere esto decir que el imperialismo económico y en particular el yanqui es un mito?
No, tres veces no. La explotación, la expoliación de los países del Tercer Mundo( y no solo de ellos) como Chile, es producto de dos cosas distintas: 1- El imperialismo comercial 2- La utilización del dólar americano como moneda de pago internacional.
La primera implica adoptar la tesis del intercambio desigual tal cual la formulara Arghiri Emmanuel en 1969. La desigualdad proviene de las diferencias en las remuneraciones institucionales entre los países ricos y pobres, – salario, renta e impuestos indirectos- de los factores que intervienen en la producción de un bien.
Generalmente se trata únicamente del diferencial de salarios. Los países ricos venden caro porque tienen salarios altos y los pobres baratos, porque practican salarios de miseria. La mejor prueba de esto la da el petroleo.
En 1973, con la guerra entre Israel y los países árabes vecinos, la OPEP, que reúne a los países exportadores de petróleo decidió aumentar los royalties que pagan las compañías que explotan este producto y el precio aumentó considerablemente y desde entonces no se han privado de aumentar los royalties o de restringir la producción para hacer aumentar el precio.
Cabe precisar que no se trató de aumento de los salarios, pero de otro factor institucional como un impuesto para elevar el precio. De esta forma estos países han superado la desigualdad del intercambio y han alcanzado niveles de vida de países ricos.
La segunda, aunque hoy no son los únicos en disponer, es la de ser los emisores de la moneda internacional más utilizada. De esta manera, no estarán jamás obligados a alinear mercancías por un valor equivalente a la contraparte de esta moneda.
Esto, simplemente porque los dólares en circulación en el exterior son usados en transacciones que no los conciernen, entre terceros países, o al interior de algunos países, en que circulan paralelamente a la moneda nacional. Se agrega a esto, la detención de dólares en papel moneda en el resto del mundo, usados tantos para transacciones o como reserva de valores.
Pagar con su propia moneda en el extranjero, les permite a los EEUU escapar en gran medida a los ajustes, que cualquier otro país que debe procurarse la moneda de pago internacional, debe imponerse, o que le imponen, cuando sus cuentas se desequilibran.
Esta invitación al déficit, ya que escapa a toda forma de sanción, los ha llevado a posicionarse en situación de déficit comercial crónico desde mediados los años 1970. Esto significa que por un monto equivalente a este déficit, viven a cuestas del resto del mundo, consumiendo mercancías que no producen.
Esta forma de regalo, no es nada despreciable, el monto del déficit anual es del orden del veinteavo del PIB mundial. Este poder de ampararse de bienes del resto del mundo, no se limita a este solo rubro. Les permite además comprar títulos de propiedad en el resto del mundo, es decir efectuar inversiones extranjeras directas y financieras. Algunos países como China, Brasil o Argentina han empezado a contestar la supremacía del dólar, tratando de organizar formas de pago alternativas
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