Palma – Longton, Mellado

CREAN GRADO DE EXCELENCIA PARA LA PALMA DE HONOR

En aquella aún fría mañana de la primavera boreal, Su Excelencia el Honorable Presidente del jurado de la Palma de Honor, dejando su lado de tradicional reticencia a las entusiastas iniciativas de los Honorables Miembros y, sin que le temblara la mano, firmó el decreto que establece el galardón de la Palma de Honor con grado de Carerraja.
En declaraciones a los medios internacionales y luego que la noticia superó las fronteras, S.E el Honorable Presidente explicó las excepcionales circunstancias que habían determinado esta histórica decisión.
Nos encontramos frente a la obligación moral de tener que otorgar la Palma de Honor a dos postulantes cuyos méritos y atributos merecen mucho, muchísimo más que el mérito de nuestro galardón”, declaró S.E
“Por esta razón – continuó diciendo con toda la solemnidad que exigía el momento– hemos decidido crear un grado que rinde honor a aquellos que superan con creces las exigencias que son las nuestras y otorgamos la Palma de Honor con Grado de Carerraja a los diputados de Renovación Nacional Andrés Longton y Miguel Mellado”.
Atendiendo a las expresiones atónitas de los profesionales de la prensa que no tenían la más puta idea de la existencia de los dos personajes, S.E debió explicar las razones de la trascendental decisión.
Después de lo que se llamó el “motín” de la cárcel de Angol, el domingo 7 de mayo, los dos H. Diputados  (*) supieron que Gendarmería descubrió que los internos, presos políticos mapuches, recluidos en el módulo F,  gozaban de privilegios.
Hasta ese momento, el personal de Gendarmería no se había enterado de la presencia y magnitud de dichos “privilegios”, tales como una “piscina móvil” para niños y el “sillón sexual”.
Tampoco sabían lo de la chicha artesanal (y no el “pájaro verde”), ni de los teléfonos celulares ni de los asados, todas gravísimas violaciones al reglamento penitenciario que son, como nadie ignora, favores que otorga el personal de Gendarmería por razones humanitarias (para ellos)  y a cambio de retribuciones contantes y sonantes.
Los dos H diputados (*) de Renovación Nacional que, al parecer aterrizaron y se enteraron recién de esta situación, comenzaron a lanzar gritos de virgen ultrajada y amenazaron con las peores penas del infierno a Gendarmería, acusada de “complicidad” y al Gobierno por el supuesto trato privilegiado otorgado a los presos políticos mapuches.
Al llegar a este momento de la explicación, el Honorable Presidente precisó que junto con el diploma que da testimonio del galardón otorgado, se entregaría a los dos H. diputados (*) un informe acerca de las condiciones a que son sometidos los reclusos en Punta Peuco, el Penal Cordillera y el Regimiento de Telecomunicaciones, para que tomen las medidas del caso.
Como es de público conocimiento, los reclusos en aquellos lugares están condenados por graves crímenes contra los Derechos Humanos, a saber torturas, violaciones, asesinatos, desapariciones, cometidos durante la Dictadura de Pinochet o, por ser en democracia, más ladrones que gato de campo.
Conforme a toda la gravedad de estos hechos, están sometidos a un duro régimen que significa disponer sólo de habitaciones privadas (habitaciones, no celdas), baño personal, televisión, computadoras con conexión a internet, acceso a una multicancha y a una cancha de tenis y a una biblioteca.
Los presos son presos y no me importa si son de una etnia o de otro país, me da lo mismo. Todos son chilenos, bajo la misma ley y tienen que estar bajo las mismas premisas en las cárceles, declaró solemnemente al respecto el H diputado Mellado.
Para no ser menos, el otro H (*),  Andrés Longton, agregó  no están ahí de vacaciones, están ahí para cumplir una pena, un castigo”.
(*) H quiere decir “Honorable” y no lo que ustedes están pensando.

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