PALMA DE ORO EN GRADO DE CARERRAJA
PARA EL HUIÑE

Cuando su Serenísima Excelencia (SSE), el presidente del jurado de la Palma de Honor apareció llevando un voluminoso tomo donde podía leerse “Fauna del sur de Chile”, los Honorables Miembros no pudieron sino manifestar en sus rostros el asombro que la situación les provocaba.
Sin querer mantenerlos por más tiempo en la interrogante, SSE comenzó a detallar su súbito e inesperado interés por la fauna chilena.
“Ocurre que me enteré que en el sur de Chile existe un felino, un poco más grande que el gato doméstico, el Huiñe ».
Este, quizás por su necesidad de cazar incluso en medio semiurbano, ha visto su nombre asociado al de un ladrón empedernido que asalta los gallineros o todo lo que está a su alcance para robarse lo que puede.
“Pues bien, continuó, docto como siempre, desde los albores de la Humanidad hubo lo que se llamó el totem, generalmente un animal, asociado a un grupo o a un individuo por sus características físicas o sus hábitos.”
“Hay en Chile un personaje que, por sus hábitos no podría sino tener como totem a este felino del sur de Chile y …”
No fue necesario que SSE fuese más lejos en su explicación, pues a coro, los Honorables Miembros manifestaron con un “Aaaaah” el hecho que habían comprendido cabalmente a quien iría el codiciado trofeo
Sin embargo y cuando todo parecía resuelto en cuanto a la nominación del ganador, surgió otro problema cuando quedó en evidencia que no bastaba la simple Palma de Oro y que esta debía ir en el grado máximo, es decir en el grado de Carerraja.
Esto, no porque le faltaran méritos para alcanzar este nivel de reconocimiento, sino porque su calidad de Carerraja superaba con creces las exigencias consideradas en el premio.
“¿Cómo no reconocer sus cualidades para la Palma de Oro y mucho más, después que manifestó que a su juicio se debe “cuidar la democracia y respetar los derechos humanos en todas circunstancias”, en una crítica sin ningún fundamento al gobierno del presidente Salvador Allende?”, se preguntó Su Serenísima Excelencia.
“Pido entonces unanimidad para elevarlo al grado de Carerraja, por hablar de derechos humanos y por hacerse el huevón con los cuatro informes, entre otros, de Naciones Unidas, Human Rights Watch y Amnistía Internacional que lo acusan por su actuar durante el estallido social de 2019”, argumentó.
Superando el ruido de los aplausos que aprobaron la propuesta, uno de los Honorables Miembros, exclamó: “Nos salvamos”.
Y anteponiéndose a las preguntas, explicó: “¿Os imagináis si se hubiese puesto a criticar a los ladrones de bancos?”
Frente a esta interrogante metafísica, SSE no tuvo más remedio que levantar la sesión y proponer continuarla informalmente en torno a unos pisco sour en el restaurante El Camino en París.
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