TESTIMONIO Y ANÁLISIS DE LUIS VEGA SOBRE REPRESIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LA DICTADURA MILITAR

Luis Vega, abogado, antiguo edil de la Municipalidad de Valparaíso, colaborador de su amigo Salvador Allende como Asesor Jurídico del Ministerio del Interior en la esfera de la Seguridad del Estado y Consejero jurídico en Valparaíso, fue detenido en esa ciudad el mismo día 11 de septiembre, alrededor de las 20 horas, llevado al sector del puerto, donde junto a otras personas también detenidas. fue remitido al comandante de la Esmeralda.
Luis Vega relata el calvario que viviría junto a otros prisioneros después de llegar al buque-escuela de la Armada: “Momentos después, nos arrojaron al suelo, y cada quince minutos, entre las sesiones de puntapiés y golpes propinado con el cañón de sus fusiles, nos hacían sentir el chorro de agua con fuerte presión de las mangueras”. (…) “Durante 72 horas no pudimos dormir en absoluto, a causa de los chorros de agua, los golpes y del hecho que nos contaban todos los quince minutos. La primera noche, éramos siete hombres y una mujer. Todos desnudos. En otra oportunidad que nos contaron, éramos 40 hombres y 72 mujeres.”
Vega prosigue su relato y señala que el sábado 15 de septiembre, la mayoría de los hombres más algunas mujeres fueron llevado a bordo del mercante “Maipo”.
“En camino, vimos centenas de hombres amarrados y torturados tendidos en el suelo, sobre los puentes o en las bodegas del Maipo, una muchedumbre de hombres de rodillas, las manos detrás de la cabeza. Los militares nos insultaban con groserías y vulgaridad y nos decían que seriamos fusilados inmediatamente porque no tenían tiempo para perder con nosotros (…)”
Después de pasar algunas horas en el fondo de las bodegas del navío, sin agua, el grupo donde estaba Vega fue llevado de nuevo a la Esmeralda.
“Debíamos caminar pasando por encima de centenas de hombres y mujeres acostados sobre el vientre sobre la cubierta. (…) Había hasta cinco niveles de seres humanos los unos sobre los otros. Evidentemente, los que estaban más abajo sufrían enormemente. Los prisioneros pedían agua, lloraban, se quejaban de fatiga, de hambre, de dolor.”
Vega relata en particular el calvario sufrido por varios jóvenes estudiantes universitarios, por el solo hecho de ser extranjeros.
“Vi a un hombre joven que tenía un apellido yugoslavo, volverse loco. Vi torturar a estudiantes venezolanos, bolivianos, peruanos, uruguayos y argentinos de la Universidad de Chile y la Universidad Federico Santa María, con sus cabellos cortados de manera grotesca con los cuchillos de comando. Los torturadores nos golpeaban para mostrarle a esos jóvenes estudiantes, como nosotros, chilenos, éramos corajudos y habíamos cesado de quejarnos”.
El suplicio de Luis Vega duraría 9 días, marcados por los golpes y vejaciones en interrogatorios que podían sobrevenir en cualquier momento del día o de la noche: “Al alba del 20 de septiembre, estaba acostado con las manos sobre la cabeza cuando me vinieron a buscar alrededor de las 3 horas de la madrugada. Me ordenaron vestirme y afeitarme. (…) Con tres otros prisioneros fui llevado en un minibús de la Academia de la Marina”:
Quitando la Esmeralda Luis Vega seria conducido en avión al campo de prisioneros situado en la isla Dawson, en el extremo sur de Chile.
En el libro Estado Militar y Transición Democrática en Chile Luis Vega continúa una reflexión iniciada cuando estaba detenido en Valparaíso y que desarrolla mientras se encuentra luego prisionero en el campo de concentración de la Isla Dawson, planificado por el ex SS Walter Rauff y que llamaron irónicamente “la Universidad”.
Como lo señala al comenzar su libro, ” El análisis de los temas de estas páginas exigen un pensamiento renovado y una metodología correcta. En la Universidad del Campo de Concentración de la Isla Dawson entre los 860 prisioneros de guerra -los de la Barraca Isla, o de los “jerarcas del marxismo”, considerados, como dice Sergio Bitar en su obra “Isla 10”: “algo así como los generales del ejército enemigo”, iniciamos el “año académico”.
En estas páginas se pasa revista, entre otras cuestiones, a la desnacionalización a que fue sometido el Estado en Chile, la estructura adoptada por sus FF.AA., las formas concretas del Estado Militar, la metodología del terrorismo de Estado, los efectos de tales fenómenos en variados aspectos sustanciales del país, la adaptación de la Doctrina de la Seguridad Nacional a la concepciones de Guerras de Baja Intensidad, los rasgos básicos de una transición imperfecta y condicionada a normas democráticas,
Dentro de las diferentes y ricas informaciones que Luis Vega nos entrega a lo largo de su libro, se destacan dos. La primera se refiere la muerte de Allende:
“El revisionismo pretende que Salvador Allende se suicidó. Pero no hay prueba científica de ello. Al contrario. El simple cambio del jersey del cadáver prueba lo contrario. En la oportunidad de hacerle una tardía autopsia, nada se hizo, sino una inconcebible ceremonia: «El Dr. Patricio Guijón certificó la autenticidad del cadáver del ex-presidente Salvador Allende al ser exhumado el martes en el Cementerio de Santa Inez…La acción se realizo casi al anochecer en el mas estricto secreto y solo ante personal del Gobierno y del camposanto…” No asistió nadie del Instituto Médico-Legal de Viña del Mar. No se examinó el cadáver.”
La segunda información concierne el saqueo que sufrió la economía chilena:
“El Golpe Militar transformó a la férula militar en “celebridades”. En la élite social chilena. Dispuso el “poder militar” a su arbitrio del poder total civil, de la administración del Estado, del dinero, créditos, empresas sociales. Y crearon los grupos económicos. El paso a complejo político-militar facilitó el posterior al clan económico-militar”
Luego, Luis Vega comenta: “Es una réplica en escala menor del Pentágono, institución con la cual uno podrá diferir, pero no puede desconocer su seriedad profesional, técnica y habilidad política. Nunca el Pentágono ha llegado a los extremos de la férula militar chilena”.
El autor señala luego como se fue organizando esta mafia cívico-militar sobre la base, entre otros, del nepotismo: “El proceso socioeconómico militar necesitaba un hombre, un civil. Alguien que tuviera contactos con la férula militar, en especial con el comandante en jefe del Ejército, con todo ese universo económico de la administración y empresas de la CORFO”.
Y agrega en seguida: Inesperadamente el Comandante en Jefe del Ejército encontró el “hombre del destino”: su yerno Jorge Ponce Lerou, oscuro funcionario de profesión técnica agrícola con ciertos pasos en Panamá, en torno a un discutido Banco Andino. Era necesario crearlo como un mito financiero. A ello contribuyo la publicidad de una empresa española especializada en mono-mitos y los técnicos en guerra psicológica de la CIA”.
Describiendo a este hombre providencial de la dictadura, Luis Vega hace un acertado retrato hablado y describe las tareas asignadas que va cumpliendo: “Este héroe de historieta abrió las puertas del Paraíso militar neoliberal a privilegiados con o sin uniforme. Jorge Ponce Lerou es aún una mezcla de Superman y Batman para que derrotara la libre competencia y la libre empresa, para que sin ser W.A.S.P. (white, anglo-saxon and protestant), destruyera la potencialidad social del Estado y eficientemente, lograra distribuir a vil precio las empresas al capital privado cívico-militar e internacional”.
Y concluye: “Los “generales empresarios” transformaron a este funcionario agrícola en uno de los hombres más ricos de Chile mediante el subterfugio de designarlo en cargos dentro de empresas del sector social del Estado, de los cuales se transformó en propietario mediante “autocontratos”. (…)
Rapport sur la torture et sur les prisonniers « disparus. Chii », Amnesty International. publicado en Paris en Septiembre de 1981. « Declaración bajo juramento concerniente a las torturas infringidas a bordo de la nave-escuela ESMERALDA de la Marina chilena en septiembre de 1973”, del abogado Luis Vega Contreras.
Estado Militar y Transición Democrática en Chile, Luis Vega, Prensa y Ediciones Iberoamericanas, S.A. Madrid, 1991.
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