Chile – Economía – Neoliberalismo

LAS CUATRO PATAS DEL JAGUAR CHILENO O LA PERVERSIDAD DEL MODELO NEOLIBERAL

Por Claudio Jedlicki

Los cuatro pilares en que se apoya el Modelo Neoliberal (MNL) que impuso la Dictadura y que tan bien han guardado los gobiernos sucesivos, son como las patas del cuadrúpedo que pretende ser en tanto “jaguar de América latina” e intervienen simultáneamente y sin que caigamos en cuenta de la perversidad que vehiculan.
Estos son:
– El crecimiento económico que se apoya en la exportación de productos primarios para generar poder adquisitivo.
– La competencia que nos estimula a ser vistos como triunfantes.
– La publicidad que nos incita a la compra.
– El endeudamiento que nos financia cuando no disponemos de lo suficiente.

Cada uno de estos elementos engendra efectos perniciosos, no perceptibles por los consumidores.
El MNL preconiza una economía abierta y competitiva que se beneficia de las ventajas comparativas de que el país dispone. Así, la especialización en la minería extractiva exportadora y la importación de bienes durables y suntuarios, le viene de cajón.
En 1990, el crecimiento económico parcialmente dependiente de la minería del cobre se verá particularmente beneficiado con el regreso de la democracia. Se abre entonces un período que dura hasta la crisis de 1998, en que la producción de bienes y servicios (PIB) aumenta casi 3 veces (2,75), coincidiendo con la expansión de la producción de cobre, que se incrementa de más de 3 veces (3,3), gracias a nuevas inversiones y yacimientos.
Lo que no previeron los padres del modelo, por no decir callaron, es que el subsuelo del país no es puro cobre, que las minas se agotan, que la ley del mineral baja y que la explotación no es extensible hasta el día del infinito en la tarde.
Así, desde el 2008 no hubo nuevas inversiones, la producción se estancó y los encadenamientos sobre el resto de la economía bajaron. El impacto en el PIB disminuyó. El ritmo de progresión de este último bajó. En los 10 años que siguieron solo se alzó de un tercio.
La competencia que preconiza el MNL repercute en los individuos, desarrollándoles el espíritu competitivo.
Ganar más, trabajando más, para comprar más, va acompañado de la necesidad que se sepa. Hay que mostrar a los otros competidores que vamos puntero o algo por ahí.
De esta manera se gasta innecesariamente, sobre todo en aquellos bienes que la gran mayoría aspira poseer: casa, automóvil, televisor, viajes al exterior, una “buena pinta”, el último smartphone o la cirugía, no por razones estéticas sino para mostrar que se tienen los medios para hacérsela…
Otro pilar que induce efectos semejantes a la competencia entre los individuos, pero con mucha más fuerza, es la publicidad. Manejada por profesionales de alto nivel, su objetivo es crear y despertar necesidades, convenciéndonos de comprar los productos que promueve. Cuenta hoy con innumerables soportes (radio, Tv, internet, diarios, letreros, vitrinas…) permitiendo que su mensaje llegue a todos. Para promover se recurre a todo tipo de artificios que permitan atraer al potencial cliente.
El mall ha pasado a ser la vitrina de las vitrinas. Atrae los fines de semana, tanto como refugio del aburrimiento o del frio o del calor según la estación. Entretiene a los niños con sus distracciones y permite a los adultos soñar parado. De ahí al consumo real hay solo un peldaño.
Cuando no se dispone del financiamiento, el endeudamiento permite superarlo, sin escollos aparentes. El endeudamiento, sin duda la pata más pérfida del jaguar es de libre acceso, exceptuando a los morosos. Casi 2/3 de los chilenos está endeudado y 1/3 es deudor moroso.
Incitando al consumo indiscriminado, publicidad y endeudamiento, tienden a deformar un modelo de consumo que corresponde al nivel de ingreso de la mayoría en desmedro de bienes necesarios. La aceleración de la obsolescencia de bienes apto induce derrochar divisas en detrimento de un uso productivo. Se suma que a título individual el consumidor puede desviar gastos que hubiesen satisfecho necesidades más indispensables para él y/o los suyos, además de embarcarse en una espiral de endeudamiento. La motivación principal para endeudarse ha llegado a ser cancelar deudas pasadas.
Si se agrega a esto último, la condición de moroso que impide todo acceso a nuevos préstamos, disminuyendo la capacidad de consumo. El cuadro se completa al considerar el bajísimo ritmo de progresión del poder de compra. Considerablemente inferior al conocido en los decenios 1990 y 2000, resultado de la baja del crecimiento, son los límites del MLN que afloran.

Es en este contexto que debemos entender el estallido social de 2019. Es el modelo, el MNL, que entró en crisis para durar.

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