“UNA HISTORIA SIN IMPORTANCIA”, PERO UN GRAN TESTIMONIO PARA LA HISTORIA
por Sergio Zamora


En noviembre de 1975 un numeroso grupo de militantes del Partido Socialista de Chile fue detenido en Buenos Aires por el “crimen” de ser chilenos de izquierda. Después de varios meses o años de detención, serían liberados después de conocer lo que era la tortura como práctica usual de las policías de las dictaduras.
Sergio Letelier, entonces joven dirigente del Partido Socialista de Chile durante los primeros años de la dictadura de Pinochet, sería uno de los detenidos.
Cuando volvía desde Europa, su viaje será interrumpido y la posibilidad de volver de nuevo Chile quedará en suspenso durante varios años.
Su relato, sin ser una crónica lineal de su experiencia, se refiere a su detención, tortura y encarcelamiento en las duras prisiones argentinas de los años setenta.
Dada la complejidad que significa transmitir una experiencia como la tortura y para situarse casi como observador exterior de los hechos, Letelier articula el relato a través de cinco personajes: el Relator, el Testigo, el Militante, el Torturado y Santiago (su seudónimo de clandestino), que no son sino las cinco voces de sí mismo.
Es el Militante que relata la terrible experiencia de la tortura.
“Primero eran los golpes, golpes sin preguntas. Golpes de intimidación. No ves nada. En tu mundo ciego percibes ruidos, movimientos, personas a tu alrededor, tu cuerpo está contenido, tus brazos y tus manos están inmovilizados; cuerdas y objetos duros te aprisionan y de pronto vienen los golpes que esperas y no esperas, golpes que hunden con violencia tu estómago”.
Es el Torturado que corrobora y completa el relato:
“Luego esperas el golpe siguiente, esa vez son los riñones, oleadas de dolor te recorren, es dolor fuerte, agudo, pero que en este instante aun parece soportable; luego habrá la estrangulación y el ahogo, la muerte, ahí parece serio, ahí comienzas a tocar fondo”.
Sergio Letelier hará un prolongado recorrido por el mundo carcelario de la Argentina bajo la dictadura militar.
Once días después de su arresto en Buenos Aires, el 5 de diciembre irá a parar a la cárcel de Villa Devoto. Once días de desaparición “administrativa” y de torturas, tal como lo relata el Militante.
“En realidad, permanecer, aunque sea oficialmente reconocido, en una cárcel como Villa Devoto, no tiene nada de normal y no es garantía de supervivencia. La mayor parte de los dos o tres meses de la reclusión en ese presidio fueron periodos de castigo, sin comunicación exterior, encerrados en los cinco metros cuadrados de celdas ocupadas por dos personas; no voy a entrar en los detalles de las comodidades…”
Es Santiago que habla luego de un largo viaje en avión y del miedo y la angustia de que sea en dirección a Chile, tal como comentan los custodios para ser escuchados y para que sus víctimas sufran de saber que, en tal caso, habrá nuevas torturas y al final la muerte.
Falsa alarma. Es sólo el traslado a otra cárcel, en Resistencia, en el Chaco, al norte, donde Santiago descubrirá que la vida en una prisión de provincia no tiene mucho que ver con las condiciones en la capital.
Hay un solo guardia que recorre el espacio común sin prisa y sin manifestar autoridad alguna hasta el punto de que los prisioneros lo llamarán “empleado”.
Después de los golpes y abusos de rigor, otro viaje en avión junto a otros detenidos, lo que es un alivio pues significa no es un vuelo sin regreso de esos a altamar. El destino no es Buenos Aires y una vez más el temor de un regreso a Chile.
Es ahora el Testigo quien medio aclara las dudas: “No has integrado la idea que has viajado varias horas hacia el sur y que por esos lados está Rawson”.
Los prisioneros han llegado a un nuevo presidio esta vez en la Patagonia y una vez más deberán resignarse, sufrir y aprender las nuevas condiciones de detención.
De vuelta a Buenos Aires, un vuelo más. Esta vez es seguro, es rumbo a Europa. Sin embargo, el miedo permanece latente. ¿Y si está todavía en territorio argentino y si se devuelve de nuevo a Buenos Aires?
Pero aterrizan en escala en Madrid. Es noviembre de 1976 y, un año después de la muerte del “Caudillo”, la España ya es postfranquista.
El viaje culmina en Londres donde ahora hablando de sí mismo, “Santiago mira el entorno y percibe el blanco de la nieve que domina el paisaje; su pensamiento esta ocupado en materias más vitales que la del clima inclemente para el que no esta preparado. Ahí están sus amigos con los que comenzó el viaje, algunos de sus compañeros del principio de la escena de la detención y secuestro en Buenos Aires hace un año”.
“El círculo se cierra, tiene treinta y un años y la puerta de la vida está abierta hacia el futuro.”
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Una historia sin importancia, Sergio Letelier, Ediciones Oblicuas, España, 2019.
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