Internacional – Francia

MACRON SE VA A LA GUERRA NO SÉ CUANDO VENDRÁ, SI SERA PARA PASCUA, O PARA NAVIDAD

Emmanuel Macron, el 22 de marzo de 2024, en la cima europea en Bruxelles

La pregunta se ha repetido mucho más de una vez cuando hemos hablado con amigos de Chile:
¿Oye, ustedes allá en Francia se están preparando para la guerra con Rusia?
Antes de responder, resulta fácil comprender que la inquietud de nuestros amigos chilenos comenzó cuando supieron de las declaraciones del presidente francés Emanuel Macron difundidas urbi et orbi, en cuanto a dejar abierta la posibilidad de enviar fuerzas terrestres a los frentes de la guerra ruso-ucraniana.
Como era evidente esta declaración fue inmediatamente cuestionada por los principales dirigentes europeos, comenzando por Olaf Scholtz, el canciller de Alemania que, junto con Francia, es uno de los pilares de la Unión europea.
Del mismo modo, en Francia y como es de imaginar, la oposición condenó airadamente la postura bélica presidencial, mientras los partidarios de Macron hacían piruetas de lenguaje para explicar que lo declarado por este no era tan irresponsable ni completamente absurdo desde un punto de vista militar, como lo calificaron numerosos expertos.
Sin embargo y si se analiza la cuestión en un contexto más amplio, lo que se puede pensar es que el objetivo buscado por el mandatario francés no era tanto romper el estancamiento en que parece encontrarse el conflicto ruso-ucraniano, sino resolver un problema planteado para su propia imagen.
Tres días antes de estas declaraciones, se celebraba en París uno de los eventos y vitrina de primer orden de lo que es el mundo agrícola francés, cual es el Salón de la Agricultura.
Este año, la celebración del evento tenía lugar al cabo de varias semanas de violentas manifestaciones de los agricultores franceses de distintos niveles y sectores, en el marco de una revuelta  generalizada a nivel europeo de este sector de la producción.
Como habría de quedar demostrado durante la celebración del Salón de la Agricultura, las promesas hechas por el gobierno para tratar de resolver el conflicto, sin bien habían apagado las llamas, no habían conseguido extinguir las brasas que seguían incandescentes.
Dentro de la tradición de la celebración del Salón de la Agricultura está la visita que hace el Presidente de la República de turno en lo que los franceses irónicamente llaman “el ritual del ir a acariciarle el culo a las vacas”.
El 24 de febrero, en conformidad con el ritual, Emanuel Macron fue a visitar la muestra para degustar algún vino de prestigio, acompañando un “perfumado” trozo de queso o de una rodaja de salchichón de pura tradición, además y, por supuesto, para “acariciarle el culo a una vaca fina y de raza noble”.
Lo que como todos los años debía ser una fiesta, se convirtió rápidamente en un enfrentamiento entre decenas de agricultores que manifestaban contra Macron y varias compañías de policías antidisturbios movilizados para proteger al jefe del Estado y mantener el orden.
Macron debió ofrecer la tradicional conferencia de prensa en un local aislado para que no se escucharan los gritos de protesta de los manifestantes y, finalmente y como se dicen en la jerga policial y de seguridad, “exfiltrado” por una salida lateral y conducido bajo importante escolta de seguridad hasta su automóvil.
Como es de imaginar, las secuencias de los acontecimientos no tardaron en inundar las redes sociales y, sobre todo, proyectadas ampliamente en los informativos de las cadenas de televisión internacionales, con un impacto sobre la imagen del mandatario francés que no necesita mayores explicaciones.
Apenas dos días después de estos acontecimientos, durante una conferencia de 21 jefes de Estado de los países europeos, reunidos en Paris para acordar las condiciones de una ayuda a Ucrania en guerra contra Rusia, el mandatario francés declaraba que el envío de tropas de los países europeos al terreno de operaciones “no podía ser excluido”, provocando las reacciones ya señaladas.
Evidentemente y después de tales declaraciones, las imágenes de decenas de agricultores manifestando su repudio a la presencia de Emanuel Macron en lo que consideran la fiesta anual que le es propia y aquellas de este mismo saliendo a paso rápido por una puerta lateral, habían pasado totalmente al olvido.

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