CORDERO CON GASTROENTERITIS CEREBRAL

Bien a pesar de que se trataba de presidir la trigésimo primera sesión del Honorable Jurado de la Palma de Honor, Su Serenísima Señoría inició el acto sin ninguna solemnidad, vestido con abrigo de calle y sombrero, pero sin la capa de armiño ni la peluca empolvada correspondiente a su alta función.
Más aún, había guardado un termo, el que al ser destapado dejó escapar un fuerte aroma de café “con malicia”, más malicioso que café.
“Hace mucho frío”, dijo entres diente a modo de explicación, la que nadie le había pedido.
Así, sin más, inició la sesión con un discurso de presentación de la que, en este caso, sería la candidata al connotado galardón para ser sometida a voto de la asamblea de Honorables miembros (HM), antes de decidir él, como corresponde en toda democracia.
“Hay algunos que dicen que común y naturalmente hay una concordancia entre el apellido de una persona, cuando este corresponde al nombre de un animal, con la personalidad que tiene dicho individuo”, declaró.
Los honorables se miraron entre sí sin comprender qué tenía que ver el discurso de SSS con la atribución de la Palma de Honor.
Sin prestar atención a las miradas interrogantes, SSS continuó:
“Hoy me permito contestar esa generalizada y absurda idea, pues en el caso de la candidata que quiero proponer, esta debería llamarse María Luisa Rinoceronte, o María Luisa Hiena o María Luisa Víbora…Jamás María Luisa Cordero”.
¡AAAAh! Dijeron a coro los HM, al comprender la lógica de SSS, antes de aportar cada uno las razones que presentaron como si fuesen propias.
“Entre sus galardones tiene la PLR que le otorgó el Colegio Médico”, señaló uno. “Y otras con zapatos de fútbol que se ganó en Canal 13 y en Chilevisión”, añadió otro, antes que un tercero recordara su innoble declaración dudando de la ceguera de la senadora Fabiola Campillay, provocada por el disparo de un paco.
¡Stop! Exclamó SSS, al tiempo que golpeaba la mesa con su martillo de madera. “Si comenzamos a enumerar las causales que determinan el otorgarle nuestro preciado galardón a esta señora, tenemos para toda la noche”.
Así fue que, después de reconocer el valor de todas las razones aludidas, recuperando la solemnidad que le es tan propia, SSS sentenció:
“Hay una razón superior y es la que sin duda le dio la sabia Naturaleza para complementar su natural simpatía, cual es la de tener un cerebro con gastroenteritis”.
Y sin más, después de cerrar la sesión, SSS y los HM partieron a… no les digo donde porque ustedes ya saben.
Laisser un commentaire