Palma de Honor

¡ UNA PALMA DE HONOR PARA MAYOR GLORIA DE DIOS !

Los Honorables Miembros del no menos honorable Jurado de la Palma de Honor quedaron atónitos cuando Su Serenísima Señoría, apenas ubicado en la estrada que domina la sala de sesiones, ya ataviado con su peluca empolvada y su capa de armiño, con un ostensible gesto, se persignó: “En el nombre del Padre del Hijo…etc”, antes de continuar con un: “En el nombre de Dios se abre la sesión…”

Y antes que florecieran las evidentes interrogantes, como es su costumbre, SSS fue a saciar la curiosidad de los Honorables.

“Hoy vamos a demostrar urbi et orbi que, a pesar de nuestra condición de ateos, agnósticos, anticlericales y comecuras, no tenemos ningún problema en reconocer los méritos de un eclesiástico del más alto nivel”, comenzó expresando.

“Este santo varón – continuó SSS – ha manifestado su satisfacción por el hecho que la modificación de la restringida ley sobre el aborto en Chile, a pesar de las promesas, no parece tener urgencia”.

“Debemos comprender las razones de su satisfacción, pues son el mejor antecedente para otorgarle nuestro trofeo que podrá compartir con todos los miembros de la empresa que dirige”, agregó.

“En el fondo, continuó SSS, monseñor comprende bien que, si se da a las mujeres “chipe” libre” para que aborten, las muy cochina podrán tener relaciones sexuales sin más motivo que el placer carnal y, lo que es peor, faltando al sagrado deber que les encargó el mismísimo Dios, cual es el de fabricar chiquillos”, explicó en seguida, demostrando sus profundos conocimientos en teología.

“Hay que comprender que, si no hay chiquillos, no habrá alumnos en los colegios religiosos y los curas que los regentan no podrán manifestar su profundo afecto y amor hacia los que están a su cargo”, comentó SSS en seguida.

SSS hizo notar luego la multiplicidad de los intereses de este ilustre prelado, demostrada al interesarse por el Festival de la Canción de Viña del Mar y uno de los artistas que ahí se presenta con un tema que dice relación con el calvario, no aquel del cual su empresa tiene la patente registrada, sino con el tormento que pueden sufrir y han sufrido los homosexuales…

En ese momento, los Honorables Miembros, sin esperar mayores antecedentes y demostrando su profunda agudeza mental, proclamaron al feliz ganador de la Palma de Honor: “¡¡¡ Monseñor Fernando Chomalí, cardenal arzobispo de Santiago!!!, exclamaron.

Y, sin más por esta vez, se fueron a brindar no con pisco sour sino con vino de misa.

A.M.G.D

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