LAMIDOS Y MATONAJE REEMPLAZAN DIPLOMACIA Y DERECHO INTERNACIONAL.
Por Claudio Jedlicki

Prosiguiendo con la saga mensual a la que nos esperábamos desde que Trump asumió el mando evocaremos algunas declaraciones y comportamientos que han intervenido estas últimas semanas y que vienen a justificar el título del artículo.
Si bien aquí se trata de los hechos y gestos bien reales de un personaje como Trump, no hay nada de romanesco, aunque por lo inusitado aparezcan extraídos de una novela fruto de la imaginación del autor.
Lo curioso con Trump es que no es solo su actuar que trasciende las normas de lo comúnmente aceptable, sino también el que induce en sus anfitriones o interlocutores. Estos anticipan las reacciones de humor propias a la megalomanía del personaje que han aprendido a conocer.
El ejemplo más patente y vergonzoso lo protagonizó Mark Rutte, secretario general de la OTAN en la última cima de junio último, que lo halagó y colmó de alabanzas para satisfacer su ego y vanidad y que incluso acomodó horarios de sesiones esperando así un buen comportamiento, es decir normal, del susodicho.
Cereza en el pastel, para marcar la diferencia de statu, fue el único jefe de Estado acogido y alojado por el rey en el Palacio Real de La Haya.
Los miembros restantes no desmerecieron en reverencias y movidas de cola, acordando sin chistar los 5% del PIB para gastos militares, entiéndase sobre todo gastados en armamento de fabricación yanki, que Trump deseaba imponerles.
Porcentaje sacado de nadie sabe donde y que no corresponde a la conclusión de ningún estudio serio al respecto, siendo mucho más probablemente el resultado de un exabrupto contable de Trump sobre los supuestos gastos militares incurridos por EEUU.
En la misma onda de lamidos de culo se inscribe el regalo de un avión de un valor de 400 000 000 dólares del Emir Catarí, para reemplazar el actual un poco viejo. El obsequio personal ha sido maquillado como donación a la Fundación Trump.
La cima en la materia la alcanzó el carnicero de Gaza, Netanyahu. En su ultima visita a Trump este mes de julio, en preámbulo a la reunión y delante de las cámaras de TV leyó la demanda que envió al comité Nobel pidiendo el premio Nobel de la Paz para Trump.
Las chances existen, considerando la autoridad moral y práctica del demandante, así como la del beneficiario en tanto que obrantes por la paz.
Ojo, no es broma existe el precedente con Kissinger premiado en octubre 1973, apenas un mes después del golpe de Estado en Chile donde metió hasta el codo. Obrando por la paz, por supuesto.
Este último mes, después del matonaje contra Canadá, Groenlandia y Panamá, y en la revisión unilateral de aranceles a las importaciones del resto del mundo, ahora este se manifestó contra Brasil intimidándolo por la inculpación de Bolsonaro dada su implicancia en las tentativas de Golpe y asesinato de Lula luego de los comicios en 2022.
La amenaza consiste en una sobre tasa de 50% a las exportaciones brasileñas que se añade a las existentes, si no se abandona el juicio contra Bolsonaro, que ya otros implicados, incluso militares, han testimoniado como certera.
Fiel a su forma de proceder, Trump esgrimió también otras amenazas en contra de miembros de la Corte Penal Internacional por la inculpación de Netanyahu y de su ex ministro de defensa Gallant. por crímenes de guerra reconocidos hasta por el ex primer ministro israelí, 2006/2009, miembro también entonces del Likoud, Ehud Olmert. (Le Monde 04/06/2025)
Este es el mundo surrealista al que Trump y la extrema derecha aspiran y se esmeran en construir.
Llegó el momento de decir BASTA!
Laisser un commentaire