LA NUEVA Y VERDADERA REALIDAD DE LA SOCIEDAD FRANCESA

El nuevo alcalde de la comuna de Saint Denis (al norte de París), Bally Bagayoko, algo insoportable para la Francia de la derecha y de los neofascistas, por ser no solamente negro, sino además representar a la nueva izquierda de la Francia Insumisa, pronunció una frase que resume la realidad social que la burguesía francesa ha tratado de negar y ocultar.
Refiriéndose a la ciudad de Saint Denis, donde conviven habitantes, ciudadanos franceses originarios de unos ciento cincuenta países y en cuya catedral reposan varios reyes franceses, el nuevo alcalde de esta comuna citó a un poeta que definió esta como la “ciudad de los reyes muertos y del pueblo que vive”.
Esta frase fue distorsionada durante una entrevista durante una entrevista en un canal de televisión y esta mentira se convirtió en verdad para otros periodistas de los medios franceses propiedad y al servicio de las grandes fortunas de este país que, repitiendo como loros, dijeron que el nuevo alcalde se habría referido a Saint Denis como “la ciudad de los negros”.
Esto, para reforzar la idea racista promovida por la derecha y la ultraderecha neofascista de una invasión de Francia, civilizada, blanca y cristiana, por hordas de bárbaros, inmigrantes africanos, árabes norteafricanos, musulmanes y, por supuesto, violadores y delincuentes, que ya habrían ocupado en Saint Denis, parte de su territorio.
Tanto la riqueza cultural como económica de las que tanto se enorgullecen los franceses es el resultado justamente del aporte de la inmigración en distintos momentos de su historia, en que los principios definidos por la Revolución Francesa en 1789 y la noción de ciudadanía, más allá de los orígenes, jugaron un papel de primer orden.
La imagen de la celebración del triunfo electoral en la comuna de Saint Denis, como las de al menos otras diez comunas de la periferia de París en que resultaron electos alcaldes ascendencia africana o árabe magrebí (norte de Africa), resumían mejor que nada la realidad social de una Francia actual que la derecha niega y rechaza.
Eran cientos las personas de distintos orígenes, reunidas en cada uno de los respectivos salones municipales, algunas mujeres con los multicolores vestidos de fiesta africanos o llevando el pañuelo de las musulmanas, como también muchos jóvenes con banderas francesas y de otras naciones, muchas de ellas palestinas, los que cantaron el himno nacional francés“la Marsellaise”.
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